DEL HARD CORE Y OTROS DEMONIOS

Por: Javier Castro
@jcastronauta

Durante los primeros años de la década de los noventa, en Bucaramanga se abrió el amplísimo abanico de los sonidos acuñados al metal como parte del desarrollo de un proceso que inició con la llegada de cassettes y vinilos dentro del equipaje de curiosos viajeros que fueron seducidos por la sórdida estética de portadas explícitas.

Por aquel entonces, la música circulaba con especial mística entre “parches” de jóvenes en distintos sectores del área metropolitana, y como efecto nacieron las primeras bandas a pesar de las múltiples limitaciones de acceso a instrumentos y locaciones para ensayar. Varias de ellas se inclinaron por el hard core, entre las que podemos destacar a BLENORRAGIA, JUSTA NATURALEZA, SUMATANZA, 27 ESTADO INCONSCIENTE, MOCHACABEZAS, PULSOLATENTE y R.A.Z.A, las cuales compartían tarima con agrupaciones de metal, ejercicio que enriqueció la experiencia de construir escena en la capital santandereana.

Estábamos lejos de la masificación de Internet y los únicos medios existentes para informarse y conocer de música eran las revistas KERRANG y METAL HAMMER en sus versiones españolas que llegaban a precios exorbitantes y hasta con un año de extemporaneidad al kiosko (aún existente) en la calle 51 de Cabecera.

Los más privilegiados tenían en sus hogares suscripción a la televisión por cable, considerado un servicio de lujo prestado por la empresa T.V CABLE PROMISIÓN S.A. donde se podía sintonizar MTV, que en ese momento era una ventana al universo del rock y tenía en su programación semanal la franja Headbangers Ball, conducida por el periodista chileno Alfredo Lewin, quien realizaba entrevistas y presentaba videos de metal en su máxima expresión.

Fue allí donde muchos conocimos a grandes bandas como Biohazard con su demoledor video de la canción Punishment, sumado a los Sick Of It All con Step Down y los brutales Stock Mojo con Not Promised Tomorrow. Eran ellos los principales referentes del Hard Core creado en el este de los Estados Unidos, quienes influenciaron fuertemente a las agrupaciones que venían forjando su identidad en Bucaramanga.

Con la llegada del siglo XXI hicieron aparición las bandas REPÚBLICA, ACHOTE, MACHAY, FIERRO y LA HC, quienes venían de recorrer largos caminos en otros proyectos para terminar consolidando otras propuestas que dieron un importante salto cualitativo al grabar su música en estudios profesionales, contribuyendo con el deber de hacer memoria histórica alrededor del rock como apuesta cultural en Bucaramanga.

Hoy, cuando muchos consideran que el rock es cosa del pasado y sólo nos queda aferrarnos a la nostalgia, otros nos resistimos a caer en el abismo de lo inmediato y superfluo de las redes sociales, donde a diario nacen artificialmente miles de “artistas” sin alma y sin música, realidad que nos propone el compromiso de reconocer los esfuerzos y el talento de una generación que en Bucaramanga y toda Colombia afrontó vicisitudes en tanto eran jóvenes, afrontando la exclusión, la salvaje explotación, e incluso, la criminalización, que, entre tanto, inspiraron auténticamente aquellos gritos de rebeldía en formato de Hard Core.

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